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CIRUGÍA PERIAPICAL

Algunos pacientes presentan lesiones en el hueso maxilar o mandíbula alrededor de una o varias raíces que crecen destruyendo el hueso de soporte del diente y son responsables de dolores e infecciones. Estas lesiones se denominan granulomas y quistes periapicales y su origen está en una infección dentaria crónica.

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Cuando esas lesiones son de pequeño tamaño, menos de 1 cm, se puede realizar un tratamiento conservador, mediante endodoncia del diente causal. Normalmente la endodoncia soluciona el problema, aunque esto no ocurre en todos los casos, estando habitualmente indicada la repetición de la endodoncia y si ésta no controla la evolución de la lesión tendríamos dos alternativas: la exodoncia del diente causal con extirpación de la lesión o la cirugía periapical.

La ventaja de la exodoncia es que es curativa en la mayoría de los casos. La desventaja es que supone pérdida del diente, que deberá ser restaurado mediante prótesis, puente o implantes.

La ventaja de la cirugía periapical es que puede permitir conservar el diente. La desventaja es que no es curativa en todos los casos, y que si no detiene la infección, puede ser necesaria al final la extracción del diente.

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Técnica quirúrgica:
Esta intervención se realiza bajo anestesia local. Durante la cirugía periapical, el cirujano extirpa la lesión que se encuentra al final de la raíz del diente, junto con la sección de la parte final de la raíz o ápice del diente (apicectomía), eliminando el tejido afecto a su alrededor. Normalmente se acompaña de la realización de una pequeña cavidad al final de la raíz seccionada y obturación de la misma con amalgama o cemento especial, con el fin de obtener un buen sellado del conducto radicular que evite el paso de bacterias y toxinas desde el diente a su entorno. Finalmente se suturan las incisiones y se realiza radiografía de control.

Los riesgos de esta cirugía periapical son normalmente pequeños, e incluyen infección, sangrado, lesión de estructuras anatómicas vecinas (raíces de dientes adyacentes o nervios vecinos como el dentario inferior) y complicaciones de la anestesia. Después de la cirugía periapical se encontrará molesto, y su médico le recetará medicación para aliviarle. Es normal que aparezca una inflamación importante en la cara, así como equimosis (moratones) en algunas partes, que desaparecerán en el plazo de 4 a 7 días.

 

El tejido extirpado se coloca en frasco con formol y se le dará al paciente para que lo lleve a analizar a un laboratorio de anatomía patológica. Después de que el paciente recoja el resultado acudirá a revisión donde se revisará la cicatrización y se comentará el resultado del análisis.

Si posteriormente tiene alguna infección o la radiografía no muestra mejoría, la única alternativa a la cirugía periapical será la exodoncia, pero si por el contrario ha permanecido asintomático, y en el examen al año de la intervención el doctor, no detecta fístulas y se observa una curación ósea en la radiografía de control, se considera que la intervención ha tenido éxito, y se podrá conservar el diente que causó la infección.